Las vacaciones, una escapada de fin de semana o un viaje de trabajo cambian las rutinas, y también las íntimas. Muchas personas dejan en casa sus dispositivos de bienestar por miedo a un control en el aeropuerto, a que se encienda sin querer en la maleta o a que alguien lo vea. Con un poco de preparación, viajar con ellos es mucho más sencillo de lo que parece.

Antes de hacer la maleta: batería, bloqueo y limpieza

El problema más habitual no es el control de seguridad, sino la activación accidental. Un dispositivo recargable que empieza a vibrar dentro de una bolsa, en plena cinta de equipajes, es incómodo para cualquiera. Tres hábitos lo evitan casi siempre:

  • Apágalo del todo. No lo dejes en reposo. Comprueba que el botón de encendido o el bloqueo de viaje, si tu modelo lo tiene, esté activado.
  • Cárgalo antes, no después. Sal con la batería a un nivel razonable y lleva el cable magnético en un bolsillo aparte. Si el dispositivo se carga por USB, un cargador de móvil sirve igual.
  • Límpialo y sécalo bien. Guardarlo húmedo en una funda cerrada es la forma más rápida de que huela mal o se estropee. Una funda de tela transpirable es mejor que una bolsa de plástico.

Sobre las baterías: las pequeñas de ion de litio que llevan estos productos suelen ir en el equipaje de mano en las aerolíneas europeas, pero las normas cambian según la compañía y el destino. Mira las condiciones de tu vuelo antes de salir en lugar de fiarte de lo que le funcionó a otra persona.

Qué formato te conviene llevar

No todos los diseños viajan igual. Lo que más cuenta es el tamaño, el ruido y la facilidad para guardarlo sin que llame la atención. Los modelos compactos, de silicona de alta calidad y con carcasa unibody, se limpian rápido y no tienen rincones donde se acumule humedad.

Un estimulador de forma plana como el Wingy con APP ocupa poco más que un estuche de gafas. Si prefieres algo más redondeado, el Bulby huevo vibrador con APP cabe en el bolsillo de un neceser. Y para quien viaja en pareja, el vibrador de braguita con APP es de los más fáciles de llevar encima, con la ventaja de que otra persona puede manejarlo a distancia. Si todavía no sabes por dónde empezar, en la colección para parejas encontrarás los modelos pensados para compartir control.

Viajar separados: la tecnología hace de puente

Hay otro tipo de viaje, el que haces tú mientras tu pareja se queda en casa. Ahí la conectividad pasa de ser un extra a ser el motivo. Un dispositivo con Bluetooth y control por internet permite que los dos sigáis en contacto aunque os separen mil kilómetros y varias horas de diferencia. Lo hablamos con más detalle en nuestro artículo sobre cómo mantener la intimidad en una relación a distancia.

Si vas a usar la app mientras viajas, hay detalles prácticos que conviene tener en cuenta. Con ActiveJoy el control remoto funciona por internet, así que necesitarás datos o wifi estable. Descarga la app y empareja el dispositivo en casa, no en la habitación del hotel con una señal dudosa. Evita conectarte a redes wifi públicas sin contraseña y comprueba, antes de salir, que no tienes pendientes actualizaciones del móvil. En ActiveJoy no hace falta registrarse ni dar datos personales, un punto a favor cuando viajas y compartes redes que no controlas.

Discreción sin complicaciones

Un envoltorio neutro, una funda lisa y la costumbre de guardarlo siempre en el mismo sitio resuelven casi todo. En hoteles y alojamientos compartidos, además, ayuda desactivar las notificaciones de la pantalla de bloqueo. Y si te preocupa el ruido, pruébalo en casa antes del viaje: lo que parece silencioso en el salón puede oírse más en una habitación de hotel con paredes finas.

Para el regreso, repite lo mismo en orden inverso: límpialo, déjalo secar al aire y guárdalo con la batería cargada a medias si no lo vas a usar en unas semanas.

Si estás pensando en tu próximo viaje y quieres revisar opciones compactas y conectadas, puedes echar un vistazo a la tienda INTOYOU y elegir con calma el formato que mejor encaje contigo.

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